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Alimentación Consciente

Actualizado: 22 de abr de 2020

Todo lo que repetimos con cierta frecuencia, se mecaniza y dejamos rápidamente de prestarle atención.

Cuando esto sucede con la alimentación, puede tener consecuencias que luego lamentamos, engordamos o adelgazamos sin quererlo, nos sentimos mal o el cuerpo llega a crear respuestas depurativas para volver al equilibrio.

Aprender a reconocer y tomar conciencia de las señales físicas del cuerpo, escuchar la voz del appestat (hambre y saciedad) para poder responder a ella en vez de reaccionar mecánicamente al deseo, es un paso importante en el camino al bienestar y la salud.


Mirar al detalle en el momento que sentimos hambre nos permite identificar la cualidad del alimento que nuestro cuerpo pide, su temperatura, humedad, densidad, aporte calórico, etc.


La práctica de la Atención Plena también nos lleva a Identificar las causas y creencias que están por detrás del comportamiento que busca comer en forma automática. Podemos vernos en esa acción y detectar lo que estamos necesitando en cambio.


Muchas veces sentimos hambre emocional (necesidad de amor, compañía, ser apreciados o simplemente buscamos una distracción o nos queremos premiar, etc).


En ese caso como lo que estamos buscando no es el alimento físico, éste no nos va a satisfacer llevándonos muchas veces a excesos sin mejorar la sensación original.


Si esto es así y nos damos cuenta, podemos elegir no llenarnos de comida y recurrir a lo que nos complete profundamente en ese momento.

Para ello es importante desarrollar los recursos de amabilidad y contención que surgen de la práctica de Mindfulness.

El hambre física en cambio es una señal que buscamos escuchar, respondiendo con mucha sutileza a su pedido.


Comer con Atención Plena reduce la ansiedad y el estrés que muchas veces están por detrás del acto de comer.


Cuando ponemos nuestro foco en participar de la experiencia sensorial, re descubrimos los sabores, las texturas y recuperamos el placer que nos produce comer lo adecuado, escuchando el momento en que ya estamos satisfechos.


Soltarnos del acto mecánico para elegir alimentarnos con conciencia, nos lleva a d descubrir también el impacto de esa comida en el cuerpo, reconocer si nos vitaliza o nos adormece, si nos inflama o devuelve plenitud.


Esto nos permite cultivar una actitud amable y de confianza hacia nuestro propio cuerpo.

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