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CUARENTENA: Es momento de "Resetearnos"

Hace ya más de un mes que estamos en cuarentena, descubriendo una nueva forma de recorrer nuestro día a día.


Que momento tan especial nos está tocando vivir: Muchos de nuestros hábitos, movimientos repetitivos diarios, dejaron de tener vigencia.


¿Cuánta energía puesta en diferentes actividades que ahora no podemos elegir?

¿Cómo reemplazamos esos espacios?

¿Qué decidimos sostener, comprar, hacer y vivir?

¿Dónde ponemos nuestra atención en cambio?


Este es un momento mágico que nos permite "resetear" nuestro sistema, actualizarlo para un funcionamiento más eficiente y poderoso enfocado en lo que nos es esencial. Tenemos tiempo!!!

Cuando generamos movimientos, vamos creando una huella, un camino por el cual cada vez que lo accedemos se hace más fácil transitar. Como el cerebro es un gran ahorrador de energía, busca la comodidad de lo conocido, y a través de la repetición va automatizando las respuestas. Lo familiar que en algún momento sirvió pasa a ser la primer opción. Es así como se van programando los hábitos.


En la REITERACIÓN vamos generando estructuras, patrones de conducta, que a su vez van construyendo el esqueleto de nuestras vidas, de nuestro mundo.

¿Qué y cómo elegimos comer?

Ahora, quizás con más tiempo, podemos cocinar diferente. Ya no tenemos el apuro de "picar" algo al paso.


Y en la adaptación de nuestros movimientos a espacios reducidos:

¿Cómo respondemos al llamado de nuestro cuerpo?

¿Y si dejamos que la quietud nos llame, si nos entregamos al silencio o la contemplación? Es posible que nos descubramos, que encontremos en lo profundo la voz de nuestra alma pidiendo atención.


Pero cuando necesitamos llenar tiempos disponibles, muchas veces elegimos los estímulos de las pantallas brillantes y coloridas, con sonidos atractivos e historias atrapantes, ocupando hasta la noche también, interfiriendo en los ritmos naturales y distorsionando nuestros patrones de sueño, otro factor esencial para la recuperación de la energía y el ordenamiento del sistema inmunológico.


Con esto también existe la posibilidad de renovarnos, poner nuestra intención en sintonizarnos con los ritmos de la tierra, este organismo mayor que nos contiene y claramente está expresando una rápida transformación.


En cuanto a la dimensión de la emoción, en ella también tenemos la posibilidad de limpiarnos y ordenar, sanar y renovarnos. Nuestros vínculos tomaron protagonismo.


En el caso de la convivencia, más que nunca podemos ver nuestras distorsiones y también descubrimos aquí lo que nos es esencial. Cuando en cambio los encuentros son virtuales, el simple hecho de tener una pantalla de por medio, nos obliga a focalizarnos, a mirarnos de frente, a entregar nuestra atención y por lo tanto a comunicarnos desde un lugar más profundo y verdadero. Y si la reunión es colectiva, vemos al grupo como totalidad, conectando con esa dimensión más amplia de la que somos conscientes porque la estamos viendo, y pudiendo, libre de distracciones externas y de diálogos paralelos, comunicarnos entre todos con atención y el entusiasmo que nos devuelve la conexión humana..

Por último revisemos el plano mental, lo que le "damos de comer" a nuestra mente, esta estructura a través de la cual vemos, interpretamos y direccionamos nuestro hacer.


Tenemos la posibilidad de elegir. Devolvamonos a nosotros mismos la “LIBERTAD de SER”.


Y para cuando tengamos la posibilidad de volver a salir, podremos seguir ejerciendo entonces este maravilloso don de crear la vida que soñamos como individuos y humanidad.



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