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Comprendiendo el orden universal: asociando vibración a conciencia.

Actualizado: 22 de abr de 2020

Todo en el universo está en constante movimiento, vibrando, oscilando, resonando en diferentes frecuencias. Cuando estas se encuentran, misteriosamente empiezan a latir juntas, sincronizándose. Lo llamamos autoorganización espontánea. 

Esta produce en el corazón del universo un constante pulso, el sonido de ciclos sincronizados.

En nuestro universo existe un orden oculto. La energía (información) está organizada en patrones fractales. Lo llamamos autoorganización espontánea. 

TEORÍA DE LA RESONANCIA:


Según la teoría de la resonancia, las vibraciones sincronizadas (resonancia) son la base de la conciencia,

Los grupos de neuronas usan impulsos electroquímicos para comunicarse entre si produciendo oscilaciones.

Al sincronizarse varios patrones eléctricos en el cerebro, producen los diferentes tipos de conciencia.

La sincronización permite la comunicación entre neuronas o grupos de neuronas. Sin ella los inputs llegan en fases"aleatorias" siendo mucho menos efectivas en su comunicación.

LA COMPLEJIDAD

Conciencia y materia están asociadas. Desde el electrón, el átomo, la molécula, la célula, el órgano, el organismo, todo es visto como una forma de conciencia, 

Parte de niveles extremadamente rudimentarios y simples hasta altamente organizados y complejos, ganando en su interconexión profundidad y riqueza.

Los organismos biológicos intercambian información a través de lo eléctrico y lo químico.

Las estructuras no biológicas intercambian información a través del calor, lo termico.

La combinación de estas entidades micro conscientes juntas crea una entidad macro consciente de mayor nivel de complejidad.

Cuanto más conexiones, mayor conciencia, siendo esta el resulta


do de la resonancia compartida entre todos los constituyentes de menor escala.

Cuando una resonancia particular es compartida, se expande a más y más constituyentes formando una nueva entidad consciente. Esta crece y se vuelve más compleja como resultado de esta resonancia y combinación.

De esta manera la resonancia compartida en el cerebro humano que logra la sincronía en la frecuencia gamma, necesita incluir un número mucho mayor de neuronas y conexiones que en el caso de los ritmos de beta o theta.


La frecuencia Gamma esta asociada con actividades coordinadas a gran escala como la percepción, meditación o conciencia focalizada.

Cuando buscamos captar información del campo (inspiración/intuición), es necesario que disminuya la actividad de nuestra neocorteza (cerebro pensante) que es el que nos enchufa en la realidad 3D (ondas beta).

Cuando abrimos nuestra conciencia al espacio, el cerebro crea ondas cerebrales coherente (alpha y theta). Cuanto más coherentes sean las ondas cerebrales, mas información puede estructurar, procesar y organizar, resultando en insights o información con sentido.






Cuánto más nos entregamos a estos patrones de ondas mas lentos, el tiempo parece lentificarse o dilatarse permitiéndonos entrar mas profundamente al momento presente, alterando nuestra percepción del tiempo.

En esta frecuencia sintonizamos con todo lo que existe alrededor nuestro (el campo).

La glándula pineal traduce esos patrones fractales captados en imágenes, como un sueño lucido que es vivido como una experiencia interna real.

En el tiempo, nos movemos a través de infinitos campos de información que existen como patrones fractales bajo la forma de energía y frecuencia.

Para poder comprender y organizar esa información, nuestro cerebro y corazón necesitan estar en coherencia. 


Un sistema nervioso coherente puede decodificar niveles de información mas sutiles.

Cuando tu sistema nervioso está en coherencia (balance entre cerebro y corazón) la información que está organizada en patrones fractales puede ser leída como un código. Así es como captamos información del campo en lugar de por los sentidos.

 

Dr. Joe Dispenza

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