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Todo lo que tenemos es el AHORA

Todo lo que tenemos es el ahora pero lo perdemos en ese ausentismo casi crónico que nos lleva de las narices.


Gran parte del día funcionamos en automático, respondiendo a los estímulos desde nuestra “programación” y siendo pensados por nuestra mente insaciable.

¿No están hartos de esto?

Nosotras realmente queremos despertar, poder disfrutar en el momento presente de lo que sea que esté sucediendo, vivirlo plenamente, con conciencia.


Hablamos de presencia, de instalar un testigo, un OBSERVADOR IMPARCIAL que registre la información del momento, que nos incluya, lo que está sucediendo dentro nuestro, las sensaciones, emociones, pensamientos, junto con el evento externo. Que no nos perdamos de nosotros, de nuestras necesidades y posibilidades, en el transcurso de nuestra existencia.

La mente y el pensar tomaron tanta preponderancia en nuestra vida, a través de su constante rumear, que vivimos preocupados, ocupados por esos cuentos interiores en lugar de sentir. Integrar nuestras emociones parece simple, pero nos cuesta tanto, que muchas veces nos impide acercarnos a nosotros.


Si consideramos que es ese sentir el que genera la vibración dominante del cuerpo, es realmente fundamental que le pongamos foco, que tratemos de volver a tomar contacto con nosotros mismos, incluirnos. Y esto, no solo desde lo que hay que hacer, no solo haciendo lo que creemos que va a gustar, eso que aprendimos desde chiquitos y que nos deja afuera, sino en una entrega genuina de nuestra profunda verdad.


Pero todos los que estamos queriendo practicar mindfulness nos damos cuenta lo difícil que es recordar, algo que parece taaan simple. Así que lo que necesitamos básicamente para poder construir este nuevo hábito de ser presentes a nosotros mismos, al otro y al entorno, e instalarlo, es que nos moleste tanto el no ser dueños de nuestra vida, que esto despierte a nuestro corazón. Porque si hay un deseo profundo, un corazón con pasión (no solo la idea) prestando su energía a realmente querer cambiar, esa fuerza ayuda más que ninguna. Luego, simplemente se trata de repetir, repetir y repetir, para que se cablee a nivel del cerebelo, como hábito, la posibilidad de vivir atentos al ahora.


Cuando le sumamos alta carga emocional a un evento, este queda marcado, despierta memoria. Es por ello que para instalar un nuevo patrón y que se facilite, necesitamos “sentirlo”, afectivizarlo, compartirlo y ayudándonos entre todos lo podremos lograr.


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